Reflexiones

REFLEXIONES  29-7-2017

  • Vivimos confinados dentro de un orden simbólico. La cultura, la palabra, la idea, son la verdadera dimensión del ser humano. Pero ese orden es también una cárcel que nos impide salir, convivir con los árboles y los pájaros, nutrirnos del cielo y de las nubes, de la tierra y el agua…                                                    

Pero ello no será así para siempre. La conciencia, desde su encierro, ventea el olor de la selva a través de la empalizada de signos que la cerca y muy pronto se animará a dar el salto hacia la libertad.

  • Existen, en realidad dos infinitos: Uno es el que vemos cuando miramos el cielo. Otro es el que sentimos cuando hurgamos hacia adentro. En medio de esos dos espacios siderales, estamos nosotros, cada uno, como un punto de inflexión que hace que, en verdad, ambos firmamentos se toquen. ¡Tamaña responsabilidad entraña nuestra vida! Nada menos que ser pasaje entre ambos mundos. Permitir la circulación de estrellas y sueños, fuegos e imaginación.                                                                                                                                  
  • Nunca nos preguntemos "por qué" nos ha pasado esto o lo otro, sino "para qué". Porque cada cosa y circunstancia que nos rodea, es motivo de alguna enseñanza. Esa es la razón de su aparición en nuestra vida”. Todo, absolutamente, es significativo y debe orientarnos. Porque hemos venido a este mundo a aprender, a edificar un yo que es viajero en el tiempo”.
  • El secreto de la Felicidad es el Entusiasmo. Enthusiasmós, que es el vocablo griego del que desciende esta palabra, quiere decir: "estar poseído por un dios". Quien está entusiasmado por algo, es feliz, así sea apasionado por una persona o un propósito, o simplemente coleccionando estampillas.
  • Vivimos en un mundo maravilloso, al cual nos empeñamos en contemplar por la rendija de una puerta. Está en nosotros el abrirla, o no.
  • Si tuviéramos oídos para oír al pájaro que canta en la rama temblorosa todas las mañanas, escucharíamos algo así como: “soy inmensamente rico. Encierro en mí todos los tiempos, toda la energía y toda la gloria del Universo. ¡Aleluya!”
  • Hay que aprender a manejar el intelecto, porque de ello dependen felicidad e infelicidad, salud y enfermedad, éxitos y fracasos. El discurso verbal que usamos normalmente para pensar, conduce a la conciencia por estrechos renglones lineales, causales y temporales. Pero alguna vez, como el canario liberado, descubrirá que más allá de la jaula que la aprisionaba, existe aire que respirar y espacios que recorrer. Y liberada de ese convoy de signos que atan su mente, podrá crecer hacia otros planos insospechados de realidad, en pos de niveles superiores de entendimiento y moralidad. Porque ese es el destino del ser humano, y no el del adicto consumidor.
  • Si el problema que tenemos nos hace sufrir, es evidente que estamos haciendo un mal uso de nuestro intelecto. Los problemas son desafíos y no castigos, ni manifestación de un destino aciago. Buscar la solución a un problema cualquiera debiera ser una actividad lúdicra y creativa. Porque para ello se ha hecho la mente.
  • Cada cosa y circunstancia que nos rodea, es motivo de alguna enseñanza. Esa es la razón de su aparición en nuestra vida. Porque todo, absolutamente, es significativo, y hemos venido a este mundo a aprender, a edificar un yo que es viajero en el tiempo. Pasada cierta edad, cuando nos miramos al espejo, nos encontraremos, irremediablemente con una de estas dos imágenes: la del sabio, o la del viejo cretino.
  • Cada tanto convendría hacer un inventario de las cosas que nos han estado brindando apoyo, y aquellas otras que sólo son una carga.
  • Cualquier realidad siempre es más vasta que la idea que podamos hacernos de ella. De manera tal que siempre existen recursos desconocidos que podríamos descubrir y utilizar. Por ello, debemos decir, como decía una antigua canción brasileña: “desesperar…jamais".
  • Vivir es como nadar. No tenemos que preocuparnos por nuestro futuro, sino decidir qué brazadas debemos dar.
  • La actitud interior es la fidelidad hacia uno mismo. Cuando todo es tinieblas a tu alrededor, sin embargo algo es seguro. Te tienes a ti mismo.
  • Qué sean las cosas, en realidad, no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que en nosotros funcionarán de acuerdo a nuestras propias creencias, expectativas y actitudes. Nos pasamos la vida analizando lo que las cosas supuestamente son, sin darnos cuenta que estamos pasando por alto la cuestión de “cómo funcionan” en ese país que se extiende de nuestra piel para adentro. Porque dentro de nosotros, nada es, y todo significa. Y sentirse feliz o infeliz, es un estado interior.
  • El cambio es un fenómeno necesario de cuya ocurrencia no se libra ningún sector de este universo, incluida, claro está, nuestra propia vida. Por eso es mejor avizorar su llegada y protagonizarlo si fuere posible, antes que ser arrollados por él. [1]
  • Cuanto más clara sea la convicción que tengamos acerca de alguna cosa, más debemos estar seguros que esconde otra oculta que la sustenta, como la parte sumergida del iceberg, o la raíz del árbol.
  • Un problema es una realidad que se resiste al cambio y transformación porque está contaminada por alguna idea o creencia.
  • Todo lo que acontece en este Universo, es proceso temporal que nace, llega a su cenit y declina para transformarse e otra cosa. Todo evoluciona en busca de un equilibrio, que buscará a su vez un desequilibrio, para volverse a equilibrar.
  • En gran medida, sentirse bien viene a ser semejante a “sentarse bien”. Al igual que meneando un fósforo encendido podemos prolongar la duración de su llama, nuestra salud depende grandemente de las actitudes que adoptemos, y las cosas que pensemos y hagamos.
  • Aprender a vivir es aprender a forjarnos, cada día, la adecuada actitud interior que nos armonice con el Universo.
  • Los tiempos condicionales de los verbos, puestos a funcionar en el área de las realidades, suelen inducir a conductas erradas. Nunca sabremos a ciencia cierta qué hubiese pasado si hubiéramos actuado de tal o cual manera. Pensar así, no sirve para vivir realidades. Lo que efectivamente ha pasado, tiene su propia contundencia y su propio derecho.
  • Sólo vemos de las cosas, la luz que les arrojamos.
  • La realidad es infinitamente más rica que cualquier idea que podamos hacernos de ella. Siempre pasan en el mundo más cosas que las que podamos tomar razón.
  • La vida es una constante celebración del día de hoy y con esa actitud interior deben transcurrir nuestras horas. Porque para eso hemos sido creados, para celebrar el maravilloso milagro del "aquí y ahora". Sintiéndonos bien y saludables, alegres y agradecidos a Quien quiera que sea el Autor de este mundo. El vivir cada momento es un objeto en sí mismo, como una flor que se abre, efímera y fugaz, a la vera del camino. Debemos dejar de vivir de ideas, para pasar a vivir de realidades. Descubrir el “aquí y ahora” en esa música que son los pequeños fenómenos que surgen a nuestro alrededor. Los pequeños ruidos del ajetreo cotidiano. Los trajines del trabajo, y de todo acontecer que viene aupado a las energías del tiempo…
  • Cultiva tu actitud interior, porque, de una u otra manera, determina el sentido de todo lo que te pasa en la vida. Puede decirse que la vida de cada uno cobra el sentido que le otorga la actitud interior que hemos heredado, o aquellas que hemos sabido forjarnos.
  • Para ello, primero debes rescatar ese observador escondido, que existe dentro de tí como una luz inextinguible, desde que has venido al mundo. Ése eres tú, y no la imagen que ha hecho de ti la mirada de los demás.
  • Es importante llevar una vida reflexiva, basada en meditación y no en impulsos. Pero más importante aún es darse cuenta desde dónde lo hacemos, dónde nos hemos situado. Si desde nuestros pensamientos y creencias, o desde nuestros sentimientos. Las ideas son fuegos fatuos, meros signos comunicacionales; instrumentos en nuestras manos pensantes y las creencias son ideas anquilosadas. Lo que sentimos, en cambio, son valores: lo bueno y lo malo, lo hermoso y lo feo, etc. Hay que razonar, sí, pero partiendo de los valores que sentimos y nunca de nuestras ideas ni creencias.
  • Así como Ortega y Gasset decía:”Yo soy yo y mi circunstancia”, cabría decir: “yo soy yo dentro de mi relato”. Cada uno ejerce su tarea de vivir como representando un papel dentro de un argumento interior. A tal punto es ello así, que podría decirse que somos felices cuando creemos estar representando bien nuestro papel, e infelices cuando no aprobamos nuestro rendimiento. De tal modo, nos pasamos la mitad de la vida buscando con desespero ese rol que suponemos que nos corresponde, y la otra mitad, gozando o sufriendo nuestro buen o mal desempeño. Los libros o películas que logran atrapar la atención del lector, son aquellos que logran ofrecerle modelos de argumentos. Es la única manera de que el lector o espectador logre liberarse, siquiera por un momento, de la prisión del propio en que vive. El conocimiento de esta estructura íntima de nuestra psiquis facilita el tomar distancia del relato en el cual cada uno se encuentra inscripto, y poder imaginar la existencia de otros argumentos posibles, más amplios, junto a otros roles más saludables que puedan proporcionarle mayor grado de satisfacción. Elegido por nosotros mismos.
  • Toda respuesta que exceda el sí o el no, está contenida en la pregunta. ¿Cómo estás? La respuesta está contenida en la entonación de la pregunta.
  • En la vida somos como lámparas o como agujeros negros. O irradiamos luz, o la fagocitamos.
  • Es, tal vez, un signo de evolución de nuestra conciencia el ver a la muerte como la necesidad de “volver a casa”.
  • Descubrir que somos capaces de asumir distintas actitudes interiores para procesar la realidad, nos hace en cierta medida co-creadores de nuestra suerte y destino.
  • Por detrás de la salud, el dinero, la fama, todos los placeres imaginables y hasta los actos más generosos, perversos e injustos, todos buscamos en última instancia amar y que nos amen. O respondemos, de alguna manera, a la falta de amor.
  • Producimos un cambio de actitud interior cuando dejamos de apoyarnos en nuestras fortalezas para hacerlo sobre nuestras debilidades. Entonces comenzamos a ser fuertes, otra vez.
  • Hemos creado una cultura que es una burbuja de ideas, que nos aísla cada vez más de lo real, aleatorio, energético y vital. Pero siempre esa violación a las corrientes naturales termina mal, pues el equilibrio se restablece siempre, a la larga. De modo que cuando creemos que hemos triunfado haciendo nuestra voluntad contra viento y marea, pronto sentimos las consecuencias adversas desde otros ángulos, que pueden ser la salud, o el acaso. La realidad devuelve golpe a golpe.
  • La clave de la felicidad consiste en hacer que todo lo que hagamos nos resulte significativo. La mayoría de nosotros conocemos la tortura de hacer un trabajo no significativo.
  • Liberándonos de las limitaciones del lenguaje verbal, se hace posible adoptar, frente a los problemas cotidianos, no sólo “puntos de vista” diferentes, sino “actitudes” diferentes. Con lo cual, tenemos a un aprendiz de natación que se decide a abandonar el manual de instrucciones para sumergirse en el agua. No hay lenguaje que pueda referirse a realidad alguna. Cada visión de mundo, cada principio científico, es un relato. Nadie puede vivir nuestra propia vida.
  • No es admisible que todas las técnicas evolucionen, menos la técnica para pensar.

 

 

 



[1] Recordemos el caso de Roosevelt.